miércoles, 1 de agosto de 2007

La balsa de la medusa


Al posarse mi mirada sobre el cuadro, un cúmulo de emociones se apoderaron de mi. No pude evitar que me viniera a la mente el recuerdo de aquel día, aquel doce de abril de 1980...

La mañana había amanecido con el cielo encapotado. Yo me encontraba en la playa, con más hombres de mi aldea, todos escondidos tras unos matorrales. Llena de miedos e inseguridades, subí con paso torpe a una pequeña embarcación de madera. Iba equipaca con dos botellas de agua y media naranja. Una vez zarpamos, todos los viajeros permanecimos callados, cada uno pensando en nuestras respectivas famílias e ideando planes de futuro para poder rescatarlas del apuro económico.

Pasamos varios días navegando a la deriva, estábamos sedientos y el sol hacía que un calor abrasante se nos pegara al cuerpo como una segunda piel todavía más oscura; pero todo iba relativamente bien: todavía no habíamos coincidido con ninguna tormenta.

Hasta que llegó el día. La noche del veintitres de mayo de 1980, una poderosa tormenta nos atacó con furia. Enormes olas nos agredían amenazando con volcar nuestra inestable embarcación, aunque yo sólo era capaz de atisbarlas cada vez que un rayo iluminaba la escena, ya que la oscuridad de aquella noche, con la luna muy lejana, era absoluta... Y eso es todo lo que recuerdo de aquel fatídico momento. A partir de ahí, la siguiente escena que viene a mi memoria es ya pisando tierra firme, aunque el aroma seguía siendo el de agua salada y aire fresco. Y ello se debía a que nueve de nosotros, los únicos supervivientes, habíamos sido rescatados por la patrulla de la Guardia Civil española. Éstos nos habían encontrando mientras patrullaban y nos habían salvado y llevado hasta la costa, concretamente al puerto de Granada.

Cuando conseguí ordenar mis ideas, lo que requirió un gran esfuerzo de mi mente ya que el impacto de la noche anterior me había dejado en trance, y comprendí que habíamos logrado llegar a nuestro destino, una desbordante felicidad se apodero de mi. Y es ese sentimiento tan pleno y embriagador el que jamás olvidaré, aunque tan sólo durase unos pocos minutos...



.Kare